lunes, mayo 22, 2006

En las musarañas...

Como el de periodista es uno de los trabajos más apasionantes que existen, el otro día mientras trabajaba me quedé observando a la araña que pende del techo, justo por encima de mi cabeza. Es una amenaza porque a veces oscila de un lado a otro, siempre a punto de caer sobre el teclado de mi ordenador. Llevo una semana pendiente de ella, incluso la he bautizado: Doña Trini II (la I es la tortuga que mi madre tiene en el super).
La veo lunes, martes, miércoles, jueves y viernes... y me he dado cuenta de que, más allás de sus curiosos momentos péndulo, apenas se mueve. Está ahí quietecita; siempre sobre el mismo punto. Y me pregunto qué se debe sentir cuando a una le basta sólo con existir, sólo con estar... No sé, quizás sea injusta con Doña Trini II...

Patriice
Allí está otra vez. La observo lunes, martes, miércoles, jueves y viernes. Siempre en el mismo punto; cada día igual; cada día idéntico al anterior. No sé quizás esté siendo injusta con ella, pero cuando la observo me pregunto a veces qué se debe sentir cuando a una le basta sólo con existir.
Doña Trini II

5 comentarios:

Jose dijo...

Buenísimo! Esos momentos de no hacer nada en la apasionante vida del periodista puede dar lugar a muy buenas ideas, breves, sencillas pero muy muy elocuentes y que nos hacen mirarnos desde fuera y ser un poco más críticos con nosotros mismos. Después de todo Kafka no eras más que un gris funcionario (me pido ese tono degris para mí en el futuro, al menos durante un tiempo!) y mira pa lo que le dio esos muchos momentos de hastío vital que vivió en el trabajo. Para algo tiene que servir que uno se sienta como un escarabajo o como una araña... :P

Besotes en el cogote.

dew gdpm dijo...

Yo estoy en que es una infiltrada del "Odiel", fijo que l a tienen allí para espiaros, y sobre todo a tí. Por algo te has fijado en ella, ¿no? Parecen que están muertas y sin embargo están tramando una gran tela de araña. aver si con el despiste te enrredas!Un kiss. Me quedé con ganas de veros el sábado, pero estaba rebentada y me fui a la camostra. Have a nice week.

La Mala Vida dijo...

Este es uno de mis momentos de no hacer nada de lo más periodístico, porque me dedico a mirar los blogs de los amigos y de los periodistas de renombre, a pesar de que es martes, el cierre me agobia y tengo por delante una conferencia sobre los medios locales ante unos alumnos de instituto, en la que, por suerte, no estaré sola. Me acompañan algunas de mis compañeras de fatigas en este nuestro pueblo, y mira por donde puede que uno de los temas sea esos pequeños momentos de ser araña, en los que la pereza no es un pecado capital, sino la mayor de las virtudes. Y, por cierto, mi vida periodística no me da tantas alegrías, es sólo que el color rosa chicle se me sube a veces a la cabeza. Pero confieso que la comida de la feria fue genial. Un besito.

Zarzamora dijo...

¡¡Me encanta, Patriice!! Ahora habría que ver lo que ella, al igual que tú, hace por las noches. De pequeña creía que cuando yo me iba de una habitación, la vida quedaba inmóvil allí dentro. Abría la puerta y volvía a llenar de energía aquel lugar. Más tarde empecé a comprender que no hay nada a lo que podamos parar el curso, salvo alguna privilegiada que moviendo la nariz podía inmovilizar el agua cayendo de un cubo situado sobre la puerta, ¿os acordáis de esa serie? Siempre envidié no tener esos poderes cuando estaba haciendo un examen.


Trini II te observa, tú te compadeces de ella, ella te compadece y tú la observas.

Atreyu dijo...

¿Crees que la araña siente algo? ¿No tendrá que preparar una bodita en un rincón del techo con algún gañafote?