jueves, mayo 04, 2006

Casualidades. Parte Segunda.

... El profesor miró a Narnia desde lo más profundo de sus ojos azules. Permaneció durante un segundo en silencio y luego volvió a sonreir. "Eso es lo que queremos averiguar".
Pero tendrán alguna sospecha...
Es posible. Pero no te confundas, aunque humanista llevo marcado con fuego el método científico. Quiero decir, que soy muy cauteloso con nuestros avances. De todas formas tengo mis propias ideas. Al margen de lo que el equipo de investigación piensa, considero que la conexión entre Shakespeare y Cervantes fue mayor de lo que se piensa, muy fuerte. Cada uno logró influir en la obra del otro, aunque ni ellos mismos fueran conscientes de esto. Se crean vínculos, sabes? Entre las personas. Quiero decir vínculos visibles, físicos, y si me permites, orgánicos. Esto último explicaría la coincidencia en la fecha de sus muertes. ¿Quieres un poco de agua?
Sí, por favor.
Tomó una apetitosa jarra de agua fresca y mientras la vertía sobre el vaso continuó su lección, un tanto peculiar.
Para que me entiendas: el filing artístico entre Shakespeare y Cervantes fue tal que pasaron, digamos, a otro nivel de unión... una unión mental. Cuando entre dos personas se produce un intercambio muy importante de conocimiento, de experiencias, de puntos de vista puede ocurrir que sus pensamientos se acoplen. El mecanismo de ambos termina siendo el mismo, de la misma forma que al andar con alguien vuestros pasos acaban siguiendo el mismo ritmo. Vuestra mente reacciona ante las mismas cosas y de forma coincidente. Pero todavía queda un nivel más alto, el orgánico que te decía. El primer síntoma puede ser por ejemplo soñar las mismas cosas o escribir una carta a otra persona justo en el mismo momento en que esa persona te escribe a ti. Los sobres se cruzan en el camino. Una bonita coincidencia, ¿no te parece? Luego se puede profundizar más, de forma que uno termina muriendo el mismo día que el otro, o poco después. Vuestros organismos están conectados y uno no puede funcionar sin el otro. En muchos matrimonios ancianos ocurre esto, y se suele decir, 'murió de pena'. Pero no es tan sencillo, al menos no es SÓLO eso.
Sí, pero Shakespeare y Cervantes no pasaron 50 años felizmente casados.
No, ni mucho menos. Lo que denota claramente que estamos ante un caso muy especial. Quizás la respuesta esté en la genialidad de ambos. Es complicado. Pero es bueno que algo quede en blanco, es emocionante que una de las piezas del puzzle no encaje del todo, o que se haya perdido.
Vaya.
Sí, eso mismo.
No te ofendas, pero todo esto me parece un poco NEW AGE, y un poco Kicht también.
Narnia miró al profesor. Volvió a observar su camia remangada hasta el codo. Perfecta y casual al mismo tiempo. Durante un segundo, tuvo la sensación de que aquel tio se estaba quedando con ella por muy profesor que fuera.
La gente tiende a pensar que le estoy tomando el pelo, adivinó él.
No es de extrañar.
No, no lo es.
El profesor miró a Narnia satisfecho. Había conseguido captar la atención de la joven periodista. Parecía una alumna. Llevaba una camiseta de corte romántico que realzaba su cuello. Apetitoso cuello, citó.
Al principio hablaste de casualidades.
No, justo lo contrario. Te decía que dejan de ser simples casualiades en el momento en que responden a algo, en este caso al vínculo que se estableció entre ambos escritores.
Y entonces... todo tiene un por qué, que sé yo, UNIVERSAL... como en El Alquimista de Paulo Coelho, que cada uno cumple su papel en la Gran Historia.
Bueno, fue una buena aproximación la del libro. De todas formas yo no aspiro a tanto. No quiero convencer a nadie de que cada paso que da responde a algo, de lo que sí estoy seguro es de que en el caso de Shakespeare y Cervantes ya va siendo hora de que dejemos de hablar de coincidencias y casualidades; de contextos históricos y culturales indénticos. Hay mucho más.

Durante un instante la joven permaneció en silencio, recreándose algo más de lo necesario en la nota que tomaba. No hacía falta que escribiera literalmente la frase, para eso estaba la grabadora. Sin embargo, joven Narnia, sabías que el profesor te estaba observando y quisiste darle tiempo, ¿verdad? 'Hay mucho más'. Terminaste de escribir y volviste de nuevo a su antención con una sonrisa. El botón de la camisa que llevaba desabrochado de más dejaba ver su pecho imberbe, moreno. De fibra en su punto justo. Apetitoso torso, citaste.
Después de un rato conversando en el escritorio, cada uno a un lado, con la frontera de madera guardando las distancias. Decidisteis mudaros a la otra mesa, la circular amplia y limpia de papeles, donde silla junto a silla no había límites.
No sé por donde empezar. Tengo muchos textos que podrían servir para ilustrar lo que digo. Pero claro, hay que tener en cuenta que para encontrar hay que saber lo que se busca. A veces las cosas están delante de nuestras narices y no hay nada que podamos hacer por verlas, si nuestra mente no está alerta, preparada para hallarlas.

5 comentarios:

Jose dijo...

Oish oish oish! Tú por tu lado, yo por él mío nos estamos metiendo en unos jardines de los que a ver cómo salimos... :P Qué interesante mari!
Hay varias cosas que me matan de curiosidad, a saber:
1.- ¿Cuál es el descubrimiento que realizarán esta prometedora pareja? Si es que se llega a algún descubrimiento.
2.- Saber si lo que estás contando ha salido solo de esa preciosa cabecita tuya o hay otras fuentes. Teniendo en cuenta el tipo de personajes que entrevistas de vez en cuando... ;)
3.- ¿Conoces ya el final de esta historia o tienes una idea y te va surgiendo a partir de ahí?

Espero una continuación.

Por cierto, ¿somos tu y yo como Cervantes y Shakespeare ( huelga decir que salvando las distancias) con estas conexiones entre vidas y literaturas? Pero bueno, en nuestro caso tampoco tiene nada de raro teniendo en cuenta los muchos años que nosotors sí que llevamos de feliz matrimonio. :P

Besos.

Zarzamora dijo...

¡¡¡¡Yo quiero morir de pena!!!! Esa tiene que ser la muerte más esperada. Él al lado de la cama, invisible, y ella con una sonrisa en los labios mientras se cogen de la mano,ohhh.
Shakespeare es un crack capaz de crear al personaje del joven Hamlet, al que doy tres hurras por sus diálogos, y Cervantes un genio que nos emparanoió con el Quijote, capaz de hacernos creer cuerdos, pobres ilusos. No me extraña que haya coincidencias entre ellos, los úteros que los engendraron seguro que eran de primas cercanas. ¿Lo qué? Delirio, así que termina esta historia pronto, nena
Un besito

Patriice dijo...

Efectivamente. A todo, o a casi todo. La verdad, amore, es que estoy improvisando mucho, y sí es cierto que me he metido en un jardín que por segundos se convierte en laberinto como en Harry Potter... respecto a mis fuentes, bueno, digamos que ese maravilloso profesor de Literatura existe, aunque lo estoy dando mi toque personal, respecto a lo de su teoría sobre Cervantes y Shakespeare,es un poco invención, que sólo tiene algún sustento real. Y finalmente, no. No conozco el final de la obra... La verdad es que tenía una idea y todo se ha complicado, y ahora no sé como rematarla, o si lo que tenía pensado tiene ya sentido...Pero bueno, la verdad es que estoy disfrutando como una enana. Y por supuesto, amore, no dudes de nuestra unión total de almas gemelas y en la vigencia de nuestro particular matrimonio. Hijos perdidos, esposas sin casar, desde luego Jose, vaya vida llevas...Un besazo

Jose dijo...

Hermosos jardines que se hacen laberintos o se hacen bosques en los que perderse.
Yo tampoco sé cómo acabrá mi historia y cuando digo acabar, me refiero al final total. Tengo el nudo pero no lo que viene después. De cualquier modo, confiemos en que las historias están ahi volando en alguna parte y que sólo hay que tener paciencia y rascar un poco para encontrarlas. Lo bueno de perderse en este bsoque o este laberinto será que cuando encontremos el final de nuestras historias nos dará un vuelco el corazón porque sabremos que ése es es el único final posible y nos sentiremos como si en vez de estar escribiendo, estuviésemos leyendo. Y saldremos del bosque fortalecidos y habiendo aprendido algo nuevo que, sin duda, nos ayudará a vivir.

Pero una cosa tengo clara. No hay que ceder a ningún tipo de presión externa. Hay que esperar el tiempo que haga falta. Tarde o temprano el final perfecto se presentará. Démosle el tiempo que necesite.
Todos podemos esperar.

Besos.

Atreyu dijo...

Entre laberintos e historias, he de decir que podríamos ir al 1.900 a recitar unos versos y crear el Club de los Poetas Cuerdos, una suerte de fábrica de talentos literarios. "Qué tiene la zarzamora, que a todas horas, se hace pajas mentales...". Un abrazo a los tres (no sé si zarzamora es varón, hembra o hermafrodita).