miércoles, octubre 18, 2006

La metamorfosis

A ver si aciertan quién soy. Anoche sin pensarlo dos veces, me personé en la Plaza Niña, subí al piso que algunos de ustedes conocen y fulminé a Patriice de un tiro certero (es una forma de hablar). Ahora su pobre cuerpo inerte yace a los pies de la que hasta el momento era su cama. No se preocupen. No la he despedazado, ni le he provocado sufrimiento alguno. Un tajo limpio y certero… sino fuera porque no ha sido un tajo. Mis técnicas son mucho más avanzadas, más refinadas, me gusta decir a veces. Sólo una pequeña presión en el interior. A penas tuvo ocasión (la pobre) de distinguir mi figura en la oscuridad encendida de su dormitorio. La luz azulada del flexo parpadeó un instante. Pero se mantuvo dejándome contemplar mi obra maestra. El cabello más alborotado que de costumbre, el rostro más pálido que de costumbre y lo ojos, uff, menos mal, cerrados. No tuve que pasar mi mano por sus párpados para que dejaran de mirarme. La verdad es que el trabajo ha sido bueno. No puedo quejarme, ni ella tampoco. Sólo alguien que en el fondo la aprecia (tras muchos años de vida en común) podría provocarle una muerte tan… digamos… apetecible para cualquier mortal. Que nadie sienta lástima por ella, pues. Que ni una sola lágrima se derrame por Patriice porque ahora se encuentra en un estado mejor. Imaginen que está dormida, sólo que el príncipe que debe despertarla no llegará hasta pasados cientos de años. No tendrán la oportunidad de volver a verla… O quizá sí… Se me ocurre… Voy a suplantarla. Sí, lo voy a hacer. Rizaré mi pelo. Aclararé mi piel, transformaré cada rasgo de mi rostro para que sean los de ella. Será una metamorfosis tan perfecta que ninguno de ustedes lo sospechará. Ni si quiera yo, que ahora ya empiezo a ser ella. Me meteré tan en su piel, que sus recuerdos serán los míos, sus sentimientos, sus miedos, sus proyectos serán los míos… Hablaré como ella, sonreiré como ella, besaré como ella, miraré como ella lo hace. Y siendo ella, me olvidaré de que alguna vez fui yo.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

la edad, patriice, la edad te está pasando, por la cabeza, por tu venas, por todo tu ser, la EDAD.

Raquel Rendón dijo...

Genial, como todo lo que escribes. Perdóname por estar ahora aquí escribiéndote esto y no acudir a ese pisito maravilloso que me muero por conocer a disfrutar del fiestón de tu cumple. Eso también me lo hace la edad, y el tener que levantarme a las 6 de la mañana!!! ahhhhhhhhhhhhhh!

Un besazo wapa.

Pedro dijo...

Ya estaba faltando yo por estos cyber-lares...
Bueno, mi pregunta es:
¡¡¡¡¡¿con quién coño he estado yo hablando esta noche?!!!!!
Que sepas falsa patriice que te voy a deslinkear (horrible palabro)de mi blog! Usurpadora! Mala!

Pero al final tendré q aceptarte tal y como eres, nueva, otra pero la misma, qué remedio? Así que como comienzo de mi aceptación de tu nuevo yo te diré que me ha encantado esto que has escrito. Me parece de una gran sinceridad por tu parte reconocer tu crimen aunque un poco torpe pq, claro, la poli podría cogerte. Pero tú trankila que nosotros (y estoy utilizando el plural mayestático) no le diremos nada a nadie porque nos te querremos como la queríamos a ella. Escalofriante. Muy bien tejido. Me trae cierto olor a tiempos pasados de autobuses a Gerena... Me pica ultimamente el gusanillo de la novela de crimen y misterio. Serán los ciclos una vez más?

Aunque esto huele además de a crimen a renovación y renacimiento al más puro estilo oriental. Qué complejos nos hacemos con los años. Cada vez más, cuando se supone que debería ser al revés. No dicen que la sencillez es el camino a la felicidad? entonces, nostros a dónde vamos por estos caminos blancos?

Ay! si no escribo un post en tus comentarios, reviento!

Besos amore.

Anónimo dijo...

¿Cómo puedes seguir escribiendo sobre la excelencia universitaria después de este cuento digno del mejor Hithcock con toques de Edgar Allan Poe? FIRMADO: ET.