martes, mayo 15, 2007

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Sentada en la cama, con la luz escasa de mi flexo (pronto se fundirá la bombilla, estoy segura), con el Polo Químico que intuyo tras la ventana cerrada a cal y canto y el portátil sobre las rodillas, vuelvo a sentirme como Sarah Jessica Parker, o más bien como Carrie, en Sexo en Nueva York. Imagino que tengo un apartamento fantástico, un vestidor maravilloso y una vida social de lo más chic y que además, me pagan cantidades ingentes de dinero por escribir una página a la semana. De esta guisa, lanzo una pregunta con la que esta obsesa de la moda, en general, y del calzado, en particular, bien podría abrir uno de sus artículos: ¿se puede ser feliz?
Pero no encuentro respuestas. O al menos no encuentro LA respuesta. De hecho, me quedo tan bloqueada que apenas puedo seguir escribiendo. Es probable que por este mismo motivo no llegue yo nunca a tener un apartamento fantástico, un vestidor maravilloso (eso seguro, lo tendría siempre desordenado) y una vida social chic, ni mucho menos una página semanal por la que me paguen no ya una cantidad ingente, sino decente. Supongo también que es más fácil encontrar respuestas cuando se sigue un guión...
Díganme, hermanos, ¿se puede ser feliz? Quizá a trozos, por capítulos, en este aspecto sí, en aquel otro no... Tengo una amiga que provoca peleas con su novio porque no soporta que su relación sea "tan perfecta". Puede que el ser humano naciera para el sufrimiento. Puede que todos llevemos dentro a un pequeño enmascarado, con mono de cuero negro, bien apretado, que encuentre placer en el dolor. Y lo busque cuando no lo tiene, porque eso le reconforta. Porque la infelicidad le hace sentir más humano, le hace parecer más vivo, le despierta los sentidos, frente a la gemela contraria que todo lo absorve para sí misma. La pregunta entonces no es si podemos ser felices, lo que esta Carrie choquera plantea es ¿realmente queremos serlo?

3 comentarios:

Raquel Rendón dijo...

El destino de los hombres está hecho de momentos felices, toda la vida los tiene, pero no de épocas felices. Friedrich Nietzsche (1844-1900) Filosofo alemán.

Acabo de colgar un post sobre mi cita favorita y me he puesto a buscar más sobre Nietszche en internet. Encontré esto. Espero que te sirva de algo.

Pedro dijo...

Es el fin último: la consecución de la Felicidad. Por qué? Porque la Felicidad, así en abstracto, es algo realmente inalcanzable. Por qué? Porque es como cuando echas a andar por la orilla del mar y dices "llegaré hasta el faro" y andas y andas y el faro siempre parecen estar a la misma distancia. Como en los sueños. Por qué? Porque si llegaramos al faro y lo tocásemos, seguro que se convertiría en otra cosa, un cuchillo o un lápiz o cualquier cosa común a las que tan acostumbrados estamos. Por qué? porque es el hecho de no poder alcanzarlo lo que hace que el faro sea un faro.

Aunque la verdad es que varias veces has llegado al faro y no sólo a uno sino a muchos. Pero humana e inconstante como todos nosotros, pronto te has hartado de ellos, quizá también por culpa de esa maldición que hace de los faros cucharas o mecheros, e inmediatamente has visto en el horizonte otro lejana luz que te ha parecido tan irresistible que no has tenido más remedio que echar de nuevo a andar con los bolsillos cargados de objetos diminutos.
Tenemos mala memoria y cuando llegues al nuevo faro no recordarás que, en reallidad, ya has estado allí muchas otras veces. Pero esto no importa porque, pasado un tiempo, también olvidarás que una vez quisiste llegar allí y, de nuevo, pondrás tus pasos en pos de una nueva luz donde, te dirás a ti misma, habita la Felicidad.

El camino de la Felicidad es circular, como todos.

Besos.

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con lo de los momentillos de felicidad, frase aportada por mi gran amiga Raquel. Vamos,es lo que dijo Banderas, que luego fue adaptado por Jesulín: "La felicidad es esa brisa que te toca la cara de vez en cuando". Saludos de Paquito Núñez.