martes, febrero 13, 2007

Despedidas

Buenas noches, buenas noches, buenas noches... la despedida es un placer tan amargo que estaría diciendo buenas noches hasta el amanecer.
Romeo+Julieta, W. Shakespeare

No hay llegada sin partida. Hace ya varios meses que tengo muchas ganas de escribir sobre despedidas. Y en un intento por recuperar a los cuatro lectores que tuve y perdí (la felicidad cuánto daño hace a la vida literaria) recupero hoy ese tópico y comparto que efectivamente las despedidas son una dulce condena a la que uno no termina nunca de acostumbrarse. Qué hermoso dolor dejar a la otra persona clavada en el andén, con media sonrisa, con la esperanza del reencuentro dando ya brincos en el estómago, con mil te quieros silenciosos que se leen en los labios. No hay llegada sin partida, como no existen héroes sin villanos. Dice Javier Marías: "el rival más acérrimo es tan necesario como el aire, en el juego como en la vida, para temerlo, envidiarlo, odiarlo, admirarlo y derrotarlo". Recordaré mis despedidas tanto como los reencuentros... el abrazo bajo una ligeran nieve; el andar familiar reconocido de repente entre un río de gentes en el tunel de desembarco.
No hay llegada sin partida. Y después de mi último adiós, un volverte a ver da saltos en mi corazón, me arranca sonrisas, me da la fuerza para poner un pie delante del otro y seguir caminando. Enciende mis ojos, como dos asteriscos.

1 comentario:

Pedro dijo...

El rencuentro bajo la nieve fue conmigo en París???? Sí, no? Y si es que no, miénteme!!!No rompas mi ilusión. Jajaja.

Escribe mucho niña de todo lo que estás sintiendo, tan bonito! Despés valdrá la pena releer cada textillo y ver cómo en conjunto hacen un retrato perfecto (a teselas, como un mosaico) de lo que es estar enamorad@ y ser amad@.

Muchos besos amore y gracias por la conversación y las copas del otro día. Me di cuenta de que mi lejanía con respecto a ÉL es tan grande que no puede sino acercarnos, como los extremos tarde o temprano, en esta vida en la que todo es un círculo, terminan tocándose. Me sentí muy agusto hablando de temas "peliagudos" porque había sinceridad en las palabras de todos y eso es lo principal; y me gustó que él se sintiera lo suficientemente agusto para hablar sin tapujos. Pero sobre todo me gustó cómo te mira y te trata y te cuida... que pa mí, con lo papi que soy con todas vosotras, es lo principal, por encima de cualquier otro rasgo o visión sobre las cosas.

Y como él es el que te quiere, yo t voy a decir que te chero. Muchos besotes.