viernes, septiembre 24, 2010

El yo que se pierde

Demasiadas veces, quizá. Demasiadas veces me he amparado en las palabras, en los escritos de otros. Quizá.

Rafael Argullol habla hoy en una entrevista publicada en El País del "yo que se pierde". Y aunque confieso que nunca había oído hablar nada de este autor (mea culpa), sus palabras han captado mi atención en cuanto las he apenas leído. La pérdida del yo es constante. I guess. "Es tanto lo que se pierde", resume Mr. Marías.

Y hay tardes, casi siempre de otoño, casi siempre lluviosas, casi siempre en blanco y negro, en las que pareciera que uno, haciendo un esfuerzo sobre humano, hiciera un alto para rescatar todos esos 'yo' perdidos. Cadáveres de lo que nunca seremos, ni serán otros a nuestro lado. Cuerpos que nunca tuvieron vida. Fantasmas sin pasado. Semillas sin futuro. Tardes de canciones tristes, de voces apagadas. Tardes como esta en las que uno se sienta a contemplar todas sus vidas rotas, interrumpidas, perdidas en una calle sin salida. Y entonces nuestra existencia, la que por ¿azar? fue, no tiene otra que despojarse de sus habituales ropajes y vestirse, entera y por dentro, de negro. Un luto oculto a las miradas. Un luto interior. Callado. Invisible. Íntimo. Exclusivo. Un dolor que se pierde. También él.