martes, diciembre 26, 2006

Feliz Navidad

En fin, ya sé que en estas fechas hay mucho de todo. Mucho gasto, mucho viaje, muchos accidentes (lo sé soy un poco macabra, pero es que es así), muchas despedidas, muchas bienvenidas, muchos besos, abrazos, mucha hipocresía también, mucho consumismo… lo que decía, mucho de todo. Sin embargo, y a pesar de que también son muchos los que odian esta época (sus motivos tendrán), me parecía feo no dejar constancia de la Navidad en la Negra Espalda del Tiempo. Sobre todo porque es la primera que paso desde aquí, y porque se acerca el momento de mi primer aniversario bloguero… (bueno, aún queda, pero ya está más cerca). El 2006 ha sido un año curioso, que no comenzó muy bien y que sin embargo va a terminar como nunca lo ha hecho. Estoy emocionada, feliz y, sobre todo, en paz con el Universo, como si después de mucho buscar, hubiera dado al fin con el camino de baldosas amarillas… No sé como resultará el 2007, pero al menos puedo decir que lo comienzo con mucha ilusión y muchos proyectos. Sé que es un tópico típico, pero esta época es muy propia para los tópicos.
¡Hermanos, es Navidad, y os deseo lo mejor!

lunes, diciembre 18, 2006

Obras

Obras, ¿quién las quiere? Lo trastocan todo. Nos hacen salir de la rutina, del ‘todo bajo control’ del día a día. Paradas de bus cambiadas, calles cortadas, polvo, ruido, aceras levantadas que nos obligan a caminar por pasarelas desequilibradas montadas por un grupo de albañiles presionados para que todo este listo antes de las municipales. Y sin embargo, cuando esta mañana desemboqué cual río de mala leche en la Plaza Nueva (eran las nueve de la mañana y sólo tenía un café en el cuerpo), sentí que había merecido la pena, y eso que quien abajo firma es una sevillana en el exilio y no una sufridora directa del efecto devastador que durante meses han provocado las obras en la capital andaluza. Pero aún así, digo, ha merecido la pena. Y lo habrá merecido para todos los que tengan la oportunidad de pasear por la céntrica plaza con el frío cortando el rostro, y el solecito aliviando un poco, con las jardincillos plagados de flores de Pascua, y la exposición de esculturas gigantes que parecían haberse escapado de la Antigüedad. El Bélén, precioso, del Ayuntamiento. Y sobre todo la visión de la colosal Avenida de la Constitución, sin coches, preparada para acoger en sus seno a los peatones con las huellas del futuro tranvía. Qué espectáculo.
No sé si es la Navidad, no sé si es el amor, o a caso la tarde con mi sobrina lo que ha ablandado mi corazón, pero lo cierto es que considero que, efectivamente, tanta lata y tanto albañil suelto piropeando con su bocadillo de chorizo a las 10 de la mañana (claro, si llevan desde las 6 currando) ha merecido la pena. Desde aquí hago un lamamiento (no es una errata es que tras este término se esconde una historia) para todo aquel que disponga de una horita libre se de un paseo estas semanas por el centro de Sevilla. Que acudan a la Plaza Nueva, visiten el Belén y se asomen a la maravillosa avenida, con su poquito de Catedral y todo.
Y nada que disfruten, que ya que han sufrido con las obras, puedan al menos ahora degustar el trabajo bien hecho.
Dixit. Delenda est Cartago.

domingo, diciembre 10, 2006

Literatura

El infierno de los vivos no es algo que será; hay uno, es aquel que existe ya aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos.
Dos maneras hay de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de no verlo más. La segunda es peligrosa y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer quién y qué en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar, y darle espacio.
Las ciudades invisibles
Ítalo Calvino,


Definitivamente la Literatura es algo increíble. No es que antes no lo creyera o tuviera dudas al respecto, sólo que hoy me apetecía mucho decirlo. Y decirlo aquí.
Un compañero de trabajo (un ‘NO infierno’ en medio del infierno) me regaló esta tarde un nuevo punto de página en el que aparecía la parrafada del Ítalo Calvino. Y al leerlo, fue cuando pensé en eso de que la Literatura es increíble (aunque quede un poco Bisbal) y que nunca pierde, ni perderá jamás, su capacidad para sorprenderme, para caer sobre mi cabeza como una manzana de Newton, para emocionarme y hacerme sentir bien, como un amante eficaz de largas pestañas y pómulos perfectos.

lunes, diciembre 04, 2006

Compacta y potente.
Dijo el doctor. El diagnóstico era claro.
Pero no lo entiendo…
¿Qué no entiende?
Pues como puedo tener instalada en mi cuerpo una bala de semejante calibre y seguir con vida.
A veces ocurre. Se llama sobrevivir. Supervivencia. Usted lleva sobreviviendo seis años.
¿Seis años?
Ajá.
¿Y donde dice que está?
Justo aquí (señalando). En un lugar indeterminado entre su estómago y su corazón. ¿Le molesta?
No.
Eso es porque es compacta. ¿La siente?
Sí, creo que sí.
Eso es porque es potente.
Doctor, dígame, qué puedo hacer para extraerla.
El caso es complicado. Su cuerpo la ha asimilado tan bien que sacarla podría ser perjudicial para su salud. Incluso peligroso, si me apura.
¿Peligroso?
Ajá.
¿Y entonces? ¿Me está diciendo que siga sobreviviendo el resto de mi vida con una bala compacta y potente en mi cuerpo?
Bueno, es la opción más sensata.
¿Y qué sería lo insensato?
Pensar que si conseguimos extraerla usted viviría mejor…
Pero me acaba de decir que por culpa de esta bala yo sobrevivo.
Sí. Pero su supervivencia es ya vida para usted. No sé si me explico.
¿Pretende que continúe siendo un desgraciado ahora que lo sé?
Por qué no. Sólo tiene que continuar como hasta el momento. No preocuparse por nada. Dejarse llevar por lo que eligió.
¿Lo que elegí dice?
Ajá.
Pero si yo no sabía nada.
Hombre, algo sospecharía. Una bala compacta y potente penetra en su cuerpo y usted no se da cuenta de nada. ¿Pretende que me trague ese cuento?
Oiga, yo no pretendo nada, excepto que me cure.
Lo suyo no tiene cura.
¿Me va a dejar morir?
Yo no lo expresaría de esa forma.
¿A no? Y cómo lo haría. Dígame, siento curiosidad.
Simplemente, le aconsejo que deje de comportarse como un crío y asumir que esa bala ya forma parte de usted.
Pero sería más feliz si no la tuviera…
Me temo que eso es imposible. Una vez la ha tenido, no importa que deje de tenerla, será como si continuara teniéndola.
¿Y entonces, qué opciones tengo?
Ya se lo he dicho.
¿Sobrevivir?
Ajá.

viernes, diciembre 01, 2006

Del dolor y otros demonios

Era mi dolor tan alto que la puerta de la casa de donde salí llorando, me llegaba a la cintura.
Manuel Altolaguirre no es uno de los poetas más apreciados y recordados de la Generación del 27, es lo que tiene haber coincidido con Cernuda, o con García Lorca, con Alberti o Aleixandre… pero a mí me conquisto, con estos versos. Tan sencillos, tan directos, tan claros. El dolor es a veces así: alto, grande, grueso como una enorme burbuja que nos engulle y de las que no se rompen con el simple pinchazo de una aguja.

… Sintiendo una honda oquedad tan fiel a tu presencia, que más que ausencia un alma parecía… Estos también son suyos.

El sufrimiento forma parte de la vida. Nos hace crecer como personas. Nos hace más fuertes. Lo que no mata, engorda (esto es del refranero, no del poeta). Pero también deja sombras en la mirada, gritos en el cajón, lágrimas en los cuadernos, pequeñas canicas de hormigón en los bolsillos, que hacen que nuestro caminar sea lento, pesante, como si anduviéramos por el fondo del mar… Me da miedo tener la certeza de que la vida no es una telenovela, que resuelve todos nuestros problemas en dos capítulos finales. Que las historias se acaban, que hay cosas que, efectivamente, no se recuperan.
Pero llegan otras. Otras historias, otras canciones, otras miradas, otras caricias, otras noches igual de buenas, o mejores aún. Dejamos siempre un hueco para el milagro de la primavera, para el resurgir del ave fénix, para sentarnos en el umbral de casa a sentir el aire fresco de la noche y a esperar a la felicidad, que vuelve a pasar por la puerta de casa (ya lo advertí).
Y los retazos de cielo azul oscuro, casi negro al fondo del cajón, permanecerán ahí para recordarnos que es posible salir de todo.

miércoles, noviembre 29, 2006

Jirones de Existencia

Mis jirones de existencia
hoy por ti los remiendo
y coso mis hojas hacia atrás
con propósito de enmienda,
con el recuerdo de tus besos
aún clavado en mi espalda;
pero con las ganas de no verte,
con el anhelo de que el hilo
que borde mis lunas
tenga lo bueno de ti
y lo malo de nadie.
Mis jirones de existencia
renuncian hoy -por fin-
a tu nombre.

Raquel Rendón

sábado, noviembre 25, 2006

Mr. Marias

Como no podía ser de otra forma, llegué a Javier Marías gracias al consejo de un profesor de Literatura. No aquel, con el que todavía sueño reencuentros, esta vez fue otro por el que, siguiendo la tradición, sentí también una gran admiración que (lo digo para vuestra tranquilidad y por mi reputación) no llegó a ser enamoramiento.
En fin, me recomendó Negra Espalda del Tiempo. Vamos, la recomendó en clase, pero como yo soy una alumna muy aplicada, corrí a comprármela. ¿Tiempo?, me dije, esto me interesa. Y en efecto, así fue…
Me dejé llevar por la narración (por su forma de narrar), por sus interminables enumeraciones, paréntesis, por esa literatura que se mueve en círculos concéntricos y en la que al final, todo confluye. Cuando leo algo de Marías, me cuesta creer que pueda haber alguien en este mundo al que no le guste su prosa. Pero bueno, eso es bueno. La variedad, digo. La diferencia.
Yo no tengo el gusto de conocerlo personalmente (más allá de la asistencia a una de sus charlas). No sé si es buen amigo, si es amante fiel o bandido, respetuoso hijo o cariñoso padre (aunque no tiene vástagos conocidos). Me gusta su forma de mirar, como escudriñándolo todo, su media sonrisa torciendo un poco la boca, su mano de sombra… su pin de Shakespeare en la solapa (siempre), su gusto por el cine, su inusitada defensa del fútbol (remito al post 0h, capitán, mi capitán), sus símiles, sus sustantivos en miento (acabamiento, fingimiento, apagamiento…), sus librerías y su búsqueda en las librerías de viejo, con manos enguantadas para evitar el polvo.
Me gusta como entiende el paso del tiempo, como juega con él y como ha sabido verbalizar el sentimiento de que no sólo somos lo que somos o fuimos, lo que hacemos o hicimos; también lo que nunca seremos ni fuimos, lo que nunca haremos ni hicimos. Mr. Marias (con acento en la ‘ma’) como lo llamaban en Oxford dio más sentido a mi vida. Leerlo fue como cuando en el panel de letras de aquel exitoso programa de televisión, de repente uno encontraba la palabra de nueve letras. Y aquella fila ilógica (a priori) de vocales y consonantes se convertía en un cartel luminoso, claro que nos parpadea sin descanso la palabra, al fin, hallada.



Pd. Ya era hora de que hablara del espíritu que habita mi blog desde el comienzo de los días. Desde que los post no tenían nombre y había que señalarlos con el dedo ;)

lunes, noviembre 20, 2006

Tiempo y espacio

Estar lejos de alguien a cuyo lado duermes. Sentirte cerca a 800 kilómetros de distancia. Viajar en un incómodo autobús durante 16 horas: la ida es corta y largo es el regreso. Llenar precipitadamente una mochila con un par de camisas para lanzarte a esa escapada que, en principio, habías descartado. Una hora y media de coche por una desamparada carretera para recuperar durante quince minutos el tacto delicioso de unas manos. Citas en medio de la madrugada. El pijama tirado sobre la cama y los vaqueros ya dormidos de nuevo enfundados. “Ahora que estás aquí te echo más de menos que hace una hora”. Cien kilómetros y ocho plantas que no impiden una caricia… La Teoría de la Relatividad es capaz de dejarnos algunas de las sensaciones más increíbles de nuestra existencia. Las que en ese minuto, en el que nuestras vidas se proyectarán ante los ojos moribundos, tendrán un lugar preferente; y serán capaces todavía en ese último momento de arrancarnos una sonrisa.
Nota por aniversario: Este es el post número cien que escribo en la Negra Espalda del Tiempo, y no quería dejar pasar la ocasión para agradeceros vuestras fieles lecturas y vuestros fieles comentarios. Sois todo bien. Salud y buen paseo os deseo por este desierto literario (vuestras mentes agudas habrán dado buena cuenta del oasis en el que me encuentro en la actualidad).

sábado, noviembre 18, 2006

Lecturas Obligatorias


"Cada vez que me acuesto con Nancy Flower o con la secretaria especial de Robert Kennedy, o con una camarera del Stuart Hotel, salgo del lance con la cabeza llena de imágenes de rotos recuerdos. Después reconstruyo los rostros a partir de los fragmentos y siempre resultan fotografías irreales de vivencias con Muriel. A veces es el peso sostenido y tibio de su cara encajada en el hueco de mi mano. A veces la maraña de su pelo sobre la almohada o sobre la arena de la playa. Una sonrisa. El embarazo de una despedida o una llegada emocionada. No es que Muriel sea mejor o peor que estas muchachas, tampoco su cuerpo era más hermoso, sobre todo si lo comparo con el de la secretaria especial de Robert Kennedy. Muriel, la incómoda Muriel, era un testigo interesado de mi vida y aunque todo interés sea ambiguo y en el interés de poseer yace el sustrato de la destrucción, la posesión abriga como una manta vieja de tiempo, pero llena de la vitalidad de una lana conocida, adaptada a la piel desnuda, como una patria tibia.
(…)
Tal vez retorno siempre a la rota imagen de Muriel porque me asalta la angustia del ciclista que pedalea solo y con la sensación de que ya no puede ganar esta carrera, ni otra siquiera porque tampoco nunca podrá abandonar la carrera que nunca ganará. Resulta muy complicado sustituir unas convicciones vitales por otras y, en definitiva, esta sustitución siempre se revela absurda porque la vida, lo tengo estudiado, es una sucesión de movimientos sin éxito."

Descubrí a Vázquez Montalbán gracias a la Facultad. Gracias a ese listado de lecturas obligatorias que de vez en vez nos depara agradables sorpresas. De repente te ves iniciando una lectura que, quizás, nunca hubieras hecho si no fuera por una nota final impresa en un folio colgada en un tablón con cristales. Y da vértigo pensar que podría haber pasado toda mi vida sin descubrir estas hermosas parrafadas del nihilista, más nihilista sobre el que jamás he leído nada: Peppe Carvalho. Supongo que no lo hubiera echado de menos puesto que no lo conocía, pero mi existencia hubiera sido un poco más triste.
En fin, me encanta. Toda la novela resulta un poco surrealista (literatura experimental de los setenta), pero merece la pena porque está llena de momentos como este, aunque ESTE sea el mejor. Y quería compartirlo con ustedes.

miércoles, noviembre 15, 2006

PRINCESAS


"Es rara ¿no? la nostalgia. Porque tener nostalgia, en si, no es malo. Eso es que te han pasado cosas buenas y las echas de menos. Yo por ejemplo no tengo nostalgia porque nunca me ha pasado nada tan bueno como para echarlo de menos, eso si que es una putada. ¿Se podrá tener nostalgia de algo que aún no te ha pasado? Porque a mi a veces, me pasa, que me imagino como van a ser las cosas... con los chicos por ejemplo, o con la vida en general, y luego me da pena cuando me acuerdo de lo bonitas que iban a ser, porque iban a ser preciosas.... Y luego, cuando lo pienso me da nostalgia, porque iban a ser tan bonitas.... Cuando me doy cuenta de que aún no han pasado y que a lo mejor no pasan nunca, me pongo super triste, supertriste tía. Pero es como una tristeza a cuenta, como la fianza de cuando alquilas una casa, pero con la tristeza, porque la pones por delante, y total, sabes que la vas a acabar utilizando igual".

Esto de los blogs es sin duda maravilloso. Son como un pequeño milagro de la comunicación virtual que nos depara a veces sorpresas de las increíbles, de las de ‘realmente no me puedo creer que me esté pasando esto’. Tiene algunos detractores, pero por ahora, y para mí, la experiencia está resultando de lo más positiva. Tanto es así, que tengo como un pequeño mono diario. Necesito escribir prácticamente todos los días; necesito saber que hay alguien que me lee en ese otro lado del universo virtual y necesito leer otros blogs. Saber que se cuece por ahí. Lo mejor es que, a pesar de que unos puedan pensar que es algo frío, yo tengo la sensación de que todos estamos más cerca con esto de la red bloguera a la que no paran de sumarse nuevos miembros, y que abriga la aparición de nuevos vínculos, nuevos intercambios, una nueva intercomunicación… Este post es ejemplo de ello, porque proviene de Caminos Blancos, y es la respuesta a un comentario que hice al comentario que a su vez alguien dejo en este maravilloso e inmaculado blog. No sé si ha quedado claro, pero quería colgar aquí (ya que me lo pusieron en bandeja de plata) la fantástica reflexión-monólogo que Candela Peña hace en Princesas. Léanla y si sienten lo que debieran corran a bajarse la película, háganse socio del video club más cercano para poder alquilarla. Pídanla a aquel compañero de clase o de trabajo que saben que la tiene. Porque lo merece.

martes, noviembre 14, 2006

Señales


La niña se acercó al mostrador y preguntó.
¿Entonces tendré un número que será sólo para mí?
Exacto.
Acababa de cumplir nueve años y su padre había decidido que ya era hora de que tuviera su carné. Documento Nacional de Identidad. Sonaba a importante, y ella se sintió también así.
Y una letra también, añadió el simpático funcionario que los atendía.
¿Cómo?
Te daremos un número y una letra.
¿Y qué es lo más importante?, dijo ella algo desconcertada ante la aparición inesperada de ese segundo elemento, del que antes nadie le había hablado. Una letra.
Ambas cosas son importantes. Se complementan, intervino su padre, que acto seguido empezó a rellenar formularios a un lado del mostrador.
Aunque…, intervino de nuevo el funcionario.
¿Aunque qué? Preguntó la niña ya impaciente, con ojos grandes, curiosos, abiertos como platos.
Aunque yo diría que la letra es algo más importante, dijo el otro con voz misteriosa. Verás, dicen, si bien es algo que no está totalmente demostrado, pero dicen (y bajó un poco la voz) que esa letra es la inicia del que será el amor de tu vida. Del de cada persona, se entiende.
¿Me dirán ustedes el nombre de mi… marido?
, dijo. Y se puso un poco colorada. ¿marido? Pero, ¿ella iba a casarse? Que lejos y ajeno le quedaba todo aquello.
Bueno, no podemos darte el nombre completo, sonrió el policía, sólo una pista, su inicial. La primera letra de su nombre.
Su padre había terminado ya con los papeles y el trajín con el funcionario dio por zanjada la conversación.
Muy bien, aquí está el resguardo. El carné estará listo en unas tres semanas. Compruebe, por favor, que los datos son correctos.
Su padre miró concienzudamente el trozo de papel, y sonrió, sí, todo en orden. Muchas gracias. Adiós.
El hombre tomó de la mano a su hija y salieron del edificio. Él dijo algo entonces de tomar un café o un refresco, pero la niña a penas escuchaba. Estaba impaciente, nerviosa. El corazón le latía con fuerza y sentía una emoción que nunca antes había experimentado.
Me dejas ver, papá, se atrevió a decir al fin.
Sí, claro.
Su padre le entregó el resguardo de cartulina blanca y señaló. Aquí está tu número.
Pero a Patricia no le interesaban las cifras. Sus ojos se clavaron en otro punto. En aquella montaña rusa, que subía y bajaba por dos veces simétricas. En aquel camino enrevesado que la conduciría a él. Aquellas líneas que no eran sólo líneas, eran una historia, eran un libro de besos, abrazos, caricias, llamadas, dudas, miedos, certezas, suspiros, lágrimas, dolor, esperanza, placer, sonrisas, miradas, paseos, domingos, películas, lunes, palabras, palabras, palabras… y silencios. Todo, todavía por llegar.
Oye, ¿y cuál es tu letra?, preguntó el padre curioso.
La eme, dijo ella con a penas un hilo de temblorosa voz. La M, repitió.

viernes, noviembre 10, 2006

Viernes... ya se sabe

Son las 9.45 horas. Creo que es la primera vez que empiezo la jornada tan tempranito: a las 8.30. Justo. Ni más, ni menos. A esa hora cruzaba la verja que separa el infierno de Huelva Información con el del Polo Químico (Durmiendo con su enemigo). Después de una semana de bajona total, he comenzado este ‘viernes, ya se sabe’, con un optimismo, con una energía que nunca hubiera imaginado. Anoche a las 8 estaba más hundida en mi porca miseria que nunca. Pero doce horas y media después, cuando al fin conseguí hablar con Dios (en realidad, era un vicerrector pero para mí ha sido como escuchar una voz divina) desbordo energía, irradio una luz blanca propia del mismísimo Gandalf. Me he ido a la máquina de café, me he sacado mi segundo café del día (en menos de una hora) y una vez en mi ordenador, he puesto algo de música. Con el altavoz. Eah, porque yo lo valgo. En homenaje a una compañera he elegido una buena canción, de esas que te gustan y que además te da tiempo de degustar bien porque dura cuatro minutitos…

Pasar del negro más oscuro al blanco más inmaculado de Ariel, me hace plantearme si realmente no seré un poco psicópata. ¿Soy una histérica de mierda, que va por ahí alarmando al personal o realmente tenía mis motivos para sentirme mal, frustrada, inútil, triste? A lo que yo, transformada en Clark Gable, me digo a mí misma: ‘Francamente querida, ni lo sé, ni me importa’.


Exacto, hermanos, hoy es viernes, y el viernes ‘ya se sabe’ (como decía la buena de María José Acosta, antes de que se convirtiera en la mala de María José Acosta). Por delante tengo once días de vacaciones. Muchas opciones para ver al hombre que me arranca suspiros, para disfrutar de cafés y de vodkas con licor de manzana, para estudiar Literatura (al fin, comienzo mi doctorado), para escuchar las nuevas canciones que interpreta con maestría mi sobrina, para abrazar a mi madre (que no hay más que una) o para coger de la mano a mi padre (que espero sea el que me dicen que es… jejeje). Reírme hasta el dolor con mi hermana. Disfrutar con el interminable ir y venir de mis hermanos y jugar con mis perros. (Suspiro).
En resumen y parafraseando a la Zarzamora: hoy a mí se me para el mundo.

miércoles, noviembre 08, 2006

Las cosas de Palacio van despacio…

Pensaba escribir algo sobre la comedia musical que abrirá la XXXIII edición del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva y que con el título ‘¿Por qué se frotan las patitas?’, bien merece un post. Sin embargo, la indignación que asola mi isla estos días (esta es la segunda jornada de tendencia a la depresión, y ya van tres veces que tengo que dar la razón a mi vecino del octavo) no me permite dejar a un lado, una vez más, que estoy hasta el último rizo del mundo. Excluyo de mi terrible percepción, a los compis que sonríen cada mañana, a las dependientas del OH LA LA que tan amables son y algunos otros mortales por lo que sigo en pie (No estoy loca por ti, estoy viva por ti). En fin, la semana se está alargando hasta la saciedad. El viernes parece que nunca va a llegar, y no sé que hacer para no pensar en ello. Si no pienso en ello, me digo y lo sé, el tiempo pasará antes (esta es una aparentemente sencilla regla que todos aprendemos desde chiquititos). Pero de verdad, es que otra vez vuelvo a sentirme cansada. Estoy harta de que se requiera más para hablar con un profesor de Universidad (con todos mis respetos) que para entrevistar a un ministro. No tengo motivación alguna. No tengo ganas de volver a empezar cada día, cada semana, cada mes y, pronto, cada año. No tengo ganas de sonreír en esta redacción que cada vez me parece más sombría. Lo único que quiero es meterme en la cama, estrenar mi nuevo cuaderno y echar al fin, una siesta sobre el hombro que me espera desde hace ya demasiado tiempo.
Supongo que mañana las cosas serán de otra manera. Eso es lo malo, que no escarmiento y con una simple lucecilla al final del túnel, vuelvo a olvidar que una vez estuve mal y que ya tengo suficientes motivos como para salir corriendo... Pero eso será mañana, hoy me siento mediocre.

martes, noviembre 07, 2006

No llueve eternamente

Porque todos lo hemos necesitado alguna vez.

lunes, noviembre 06, 2006

Scoop o como soportar a Woody Allen

Lamento decir que últimamente mi vecino del octavo está teniendo razón demasiadas veces. Tuve que dársela respecto a mi manía de hacer planes y tengo que hacerlo ahora respecto a la última película que fui a ver al cine. Si bien (me defiendo) sus acertados malos augurios han sido fruto de la casualidad, más por buscarme que por convencimiento propio. Sea como fuere, lo cierto es que (manque me pese) la última de Woody Allen no me ha gustado. Matizo: no es que sufriera un shock de aburrimiento como cuando fui a ver Las Crónicas de Narnia, pero desde luego, la película a penas supo arrancarme algunas sonrisas. Y de esos geniales y siempre señalados diálogos del saxofonista neoyorquino por excelencia, poco pude ver en las casi dos horas de película. Buenos puntos, alguna situación graciosa, un ‘prota’ muy guapo, la Scarlett maravillosa (blablabla) pero un insoportable personaje, el del mismo Woody: el torpe, tartamudo que más que hacerme reír me desesperó hasta límites insospechados. El guión, bueno, pas mal, que dirían los franchuteses, pero nos quedamos ahí. El crítico de cine del periódico Huelva Información, achaca esta, más o menos generalizada, antipatía hacia Scoop a la propia grandeza de Macht Point, ante penúltima película del director, con la que flipé desde el minuto uno, y que sin duda dejó el listón muy alto. Pero no es sólo eso. Es que la película es mala.

La nueva rubia tonta del cine, otra vez haciendo de americanita impresionante en Londres y más allá de (vale hombres del mundo) sus curvas, como actriz de comedia deja mucho que desear. Se pasó toda la película dando manotazos al aire. Sólo los últimos diez minutos consiguieron atraer mi atención, pero no fueron suficientes como para hacerme olvidar el resto del film. Me quedo, pues, con el Woody conduciendo el Smart, es simpático porque uno no se lo espera y con la barca de Caronte y la muerte allí imperturbable. Nada más. Puede que no haya sido Allen quien no haya estado a la altura, puede que haya sido yo. Una humilde espectadora que recién se inicia en las películas de este hombrecillo. Dejó, humildemente, lugar a dudas.

domingo, noviembre 05, 2006

Héroe


Bueno, bueno… me he dado cuenta de que hacía tropecientos post que no colgaba una fotillo en esta Negra (tirando para azul cielo) Espalda del Tiempo, y ahora que echo un vistazo rápido al blog, lo veo amazacotado (como decía la Mariajo de Latín y Griego), un poco triste, con una clara falta de color y en fin, repletito de letras. Me recuerda a las dobles (reportajes de dos páginas para el resto de mortales no periodistas) que cada fin de semana debemos dejar religiosamente en la carpeta roja con elastiquillo, sita en el primer cajón de la mesa del redactor jefe… Así que, para abrir una nueva etapa en el desierto de minutos y segundos (bien aprovechados) he elegido una foto que me gusta mucho.


Me gusta el brillo especial con el que aparece la rebeca… Me gusta pensar que es como el traje de un super héroe de cómic y me gusta que mi rostro quede oculto en las sombras, rodeándome así de un misterio impropio del personaje que represento cada día, cuando pongo el primer pie en el suelo de mi dormitorio.
Esta es la noche de difuntos (sí, publico con retraso, perdonen), y no sé si es costumbre pedir deseos… si no, me da igual, yo lo voy a pedir. Voy a encender una vela, voy a cerrar los ojos y a colocarme un antifaz en la cara… y cuando comience a entrar la fría brisa de la Ría por la ventana de mi dormitorio desearé ser un héroe o una heroína, en todo caso (que el deseo no lleva incluido el cambio de sexo).
Mi traje será similar al de esta foto, y andaré por las calles como Bruce en ‘El elegido’ conociendo de un solo roce el trágico destino de cada persona, e interviniendo para evitarlo.
Por supuesto, podré volar y recorrer 78 kilómetros en un segundo para asegurarme de que mi sobrina duerme plácidamente en su cama de noventa, que tan grande se ve todavía para ella. Oiré el sonido de su respiración y cuando la sienta tranquila y en paz, retomaré el vuelo y seguiré rumbo al sur.
Haré un alto en el Giraldillo, y continuaré mi particular vuelo (sintiendo el aire frío rajándome la cara- me encanta.) hasta la ventana de un octavo para comprobar también que mi príncipe de afiladas cejas y pómulos perfectos está a salvo.
Luego el camino de vuelta. La retirada del traje, no sin antes, hacer una última escala en mi ruta de super woman. En el Muelle de la Riotinto Company. En la planta superior. Respirando el aire frío. Viendo mi propio reflejo en la Ría, y recuperando fuerzas para, al día siguiente, volver a salvar al mundo.

martes, octubre 31, 2006

El aire que respiro

Un amor que ha devuelto
la alegría a mi ser
por eso yo a ti te quiero
por eso yo te querré...
te prometo vida mía
que nunca te dejaré
haces que siga viviendo
y siempre yo te amaré...
Por eso te canto
te digo a la cara
que me tienes loco
que estoy enamorada
que te quiero mucho
y es inexplicable
decir con palabras
y un amor tan grande.
Si algún día tú me dejas (tú me dejas)
y te alejas más de mi (más de mi, más de mi)
ay dejar toda mi alma (toda mi alma)
que solo llena de sufrir
eres aire que respiro(que respiro)
eres sueño en mi dormir (mi dormir)
ay niña tú lo eres todo (lo eres todo)
ay lo eres todo para mi
Por eso te canto
te digo a la cara
ay que me tienes loco
que estoy enamorada
que te quiero mucho y es inexplicable
decir con palabras y un amor tan grande...
Son mis sentimientos los que canto aquí
me has enamorado
ay yo te quiero a ti
que dios me maldiga (que dios me maldiga)
si te hago daño (si te hago daño)
si te hago sufrir (si te hago sufrir)
si yo a ti te engaño (si yo a ti te engaño)
pero te prometo (te prometo)
que nunca mi amor habrá otra persona
que te ame más que yo.
Er Peche y la Hungara

jueves, octubre 26, 2006

El Nilo en Huelva

No es una alucinación. No estoy desvariando, ni la contaminación del Polo Químico está comenzando a atrofiar mis sentidos (seguro que muchos maliciosos han pensando en esta posibilidad). Nada de esto ha ocurrido. Es la purita realidad, el Nilo se ha salido de su cauce habitual y natural y se ha dado una vueltecilla por la capital onubense. Lo hizo ayer, aprovechando el mal tiempo, o bueno, según se mire, que hace mucha fartita que llueva... En fin, me acerqué a la orillita de mi Huelva tiene una Ría, y por un momento tuve miedo. Acompañaba al fotógrafo, que quiso captar la transformación de este emblema onubense en el mítico río de dioses, y pisaba con desconfianza pensando que de un momento a otro aquella masa marrón, horrible (como los 25) nos iba a engullir. Dejé el bolso en el asiento del copiloto, por si tenía que salir corriendo, ir más ligerita de peso, y observé el agua con desconfianza. Como se mira a un enemigo al que intuyes en la oscuridad y al que tendrás que enfrentarte, o no… todo depende de si os cruzáis en la niebla. Como en Alatriste… cuando el maravilloso Viggo va con el agua al cuello sabiéndose rodeado de hombres a los que tendrá que matar para que no lo maten a él.

“Be water my friend”, me acuerdo llegados a este punto del ya famoso anuncio. De eso de que el agua es capaz de fluir y de golpear, y continúo mi desconfiada observación. Mirando con el rabillo del ojo al fotógrafo que no tiene reparos en acercarse cada vez más y en agacharse y en captar lo que él considera captable. Nunca había visto la Ría tan fea. Era todo lodo, golpeando las recién restauradas maderas del muelle de la Riotinto Company (Mal llamado muelle del Tinto, pero hombre, si lo que llega a Huelva es el agüita del Odiel!!!!-comentario del hermano-.). Es él quien me apunta eso del Nilo, y cuando estoy cerquita confirmo la metamorfosis. Lo que ayer pasaba por Huelva era el río egipcio, y no nuestra (¿mía?) cantarina Ría. Busco el puntaumbrieño horizonte y miro también con desconfianza los troncos que flotan por doquier. En Campofrío el golpe del agua ya se ha llevado a una mujer (esto tiene historia) y ha dejado desaparecida a otra… “y puede que la fuerza del agua traiga el cuerpo hasta la misma capital”, me ha dejado alguien en la conciencia…

miércoles, octubre 25, 2006

Tanto por vivir

Ay, se me escapó el 24! Se me fue el día, sin que pudiera publicar nada por estos lares. Y el caso es que tenía tanto en la cabeza, tenía miles de historias, de frases, de anécdotas, de rostros, sonrisas y voces en la mente que me apetecía, mucho, mucho, reflejar aquí… pero se me escapó el día. Se me fue, y no escribí ni una sola línea. Los días marcados con rotulador rojo en el calendario se van con más rapidez que la que se tomaron para llegar… y yo no he sido lo suficientemente rápida.

Planes pasados por agua y legendario

Va a tener razón mi vecino del octavo y va a resultar que es mejor no hacer planes… Los planes se chafan, se caen, se cambian, se pierden, se van al garete, se aguan… en definitiva, se van a tomar viento, por no decir otra cosa…
Llevo un par de semanas (y que conste que no me estoy quejando) en las que nada ha salido como esperaba. Ideaba, ideaba y al final, ups! El inevitable cambio de última hora. La búsqueda de alternativas. Y miren por donde, los dos últimos planes B a los que me he visto obligada a recurrir han resultado excelentes. Sí, sí, como les digo: de una gran calidad. Sin ir más lejos, el pasado viernes a unos pocos kilómetros de mi cita prevista me vi ‘obligada’ a cambiar de partener, y la tarde resultó una de las mejores de los últimos tiempos. No sé. Quizá es que una anda de buen humor y encaja mejor este tipo de ‘envistes’. O quizás, simplemente, es que la compañía era agradable (buena conversación) y la ciudad acogedora. Y eso que no paró de llover y que al final de la jornada sufrí los síntomas del resfriado. Mi buen amigo y yo, anduvimos por el barrio de Santa Cruz, visitamos un templo friki donde adquirí mis tres primeros cómic (qué buena inversión, niño!), bajamos hasta la plaza de San Lorenzo para degustar un exquisito pincho de langostinos con cuscus y finalmente probamos un delicioso té, cerquita de la Alameda. Un día completito.
La tarde continuó después por otros lares, a los que no estoy autorizada mencionar aquí ;-).

En fin, creo que he perdido el miedo. Miedo a los planes B. Miedo a que la noche no pinte perfecta, porque lo cierto es que al final puede llegar a serlo. Como el sábado sabadete, que me trajo una salida que se presentaba repleta de situaciones embarazosas y resultó, efectivamente, una gran noche. Con el delicioso sabor del Legendario cola con su poquito de limón, por favorrrrr!
Así que nada, espero sus invitaciones. Estoy abierta a cualquier improvisación. Se acabaron los planes en mi vida… excepto para este sábado que ya saben que hay cita, y no quiero excusas en el último segundo, eh???