Desde que cambié, si lo sé, timidamente, pero cambié al fin y al cabo, el aspecto de este mi humilde blog, el nuevo árbol de archivos (una de las novedades de las que más orgullosa me siento) me permite saber cuántos post escribo cada mes, y cada año...
"Es curioso (dijo mi lector en la sombra no hace mucho) que en 2006 escribieras justo 99".
La verdad es que hasta ese momento no me había detenido en tan matemático detalle. Pero desde entonces no paro de darle vueltas al dichoso numerito. 99.
Lo primero que hice fue pensar en mi número de carné de la Biblioteca Municipal de mi añorado pueblo: el 599.
Luego pensé en que fue en 1999 cuando dejé el insti, o sea, y comencé mi andadura universitaria.
El 29 es, por otra parte, el día oficial de mi nacimiento (esta es una historia larga, quien la quiera escuchar que me mande un mail, aunque pensándolo, puede que me de para algún post, quién sabe...).
Y el 9, fue el número de la casa en la que viví hasta que se puso en marcha la maquinaria del destino y mi vida cambió, como cambió mi barrio.
Sin embargo, viéndolo en esa extraña estructura de títulos, de post, de historias de un 2006 que tiene un antes y un después, no puedo pensar en el 99, como en algo incompleto, inacabado. Será, naturalmente, porque falta sólo uno para el cien, que es más redondo, y no sólo por sus dos ceros... Será. Pero no me conformo con ello, y me pregunto qué post dejé sin escribir, qué historia se me quedó atrapada en un año que ya no existe (gran tragedia la del Tiempo, que es irrecuperable, aunque la tragedia es más bien del hombre que no lo puede recuperar). A qué título shakespeariano renuncié, olvidado en un cajón, garabateado en alguna hoja en algún cuaderno perdido...
Me acuerdo también de un chiste. El que protagonizan dos gordos que para adelgazar deciden dar cien vueltas corriendo a una pista deportiva. Y tras varios intentos frustrados de abandono, siempre propuestos por uno de ellos (lo dejamos ya? No, sigamos), el otro decide finalmente, en la vuelta 99, abandonar el ejercicio para continuar al día siguiente.
Me pregunto ahora cuántas veces no habremos hecho eso puesto que no siempre es fácil reconocer que ya estamos en la 99 y que sólo queda una vuelta más...
Si bien, he tomado una decisión para no correr el riesgo de poner otra sombra en mi mirada: esta será la última vez que piense en ello. Renuncio a esa historia, a ese post a ese título que dejé olvidado en alguna parte. Cualesquiera que pudiera haber sido su principio, su espera y su silencio final.



